Conferencia – Debate «Los agentes farmacológicos en la obra de Cervantes»

Organizada por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la Comunidad de Madrid (INCOMEN) y la Universidad Libre de Infantes, el pasado sábado 29 de octubre,  se celebraba, en el ICOMEM la conferencia y posterior debate «Los agentes farmacológicos en la obra de Cervantes», impartida por el profesor D. Francisco López Muñoz, Doctor en Medicina y  Doctor en Literatura y Lengua Española.

El profesor López Muñoz es natural de Villahermosa, una de las localidades que integran el Campo de Montiel, Castilla La Mancha. Forma parte del claustro de profesores de la Universidad Libre de Infantes «Santo Tomás de Villanueva» U.L.I.  Profesor titular de Farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela U.C.J.C., y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), Es académico de 12 academias nacionales europeas y latinoamericanas. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos. Caballero de la Orden Militar del Santo Sepulcro de Jerusalén. El extenso C.V. se puede ver en la página oficial de la U.C.J.C.

La presentación del ponente corrió a cargo del Dr. D. Vicente Arias Díaz, Vicerrector de Relaciones Institucionales de la U.L.I. en la que aprovecho para resaltar los valores personales del conferenciante.

Asistieron al acto destacados miembros de la Junta Directiva del Aula Lúdica Cultural de ICOMEM como fue el secretario Dr. Juan Lerma y los vocales Dr. Atualfo Saiz Carrero y Dra. María Sánchez de León

También asistió al acto y participo en el coloquio debate el presidente rector de la U.L.I el profesor D. José Ignacio Ruiz Rodríguez.

En su exposición, el académico realizó un recorrido por la terapéutica farmacológica en la España del Siglo de Oro y analizó la obra de Cervantes desde la perspectiva del uso de los agentes farmacológicos en diferentes escenas: desde los remedios terapéuticos, fundamentalmente para el tratamiento de los dementes, locos y enajenados (sedantes, como el opio, evacuantes, como el eléboro, tónicos, irritantes), personajes muy frecuentes en la literatura cervantina, a los agentes tóxicos y venenosos, fundamentalmente alucinógenos y narcóticos, en el ámbito de la práctica de la brujería y hechicería (filtros de amor, pócimas venenosas), pasando por los compuestos alexifármacos (cuerno de unicornio, piedras bezoares) y las sustancias de abuso (ungüentos de brujas). El empleo de distintas sustancias como ingredientes de estos compuestos, tanto por parte de la medicina oficial como de la práctica heterodoxa realizada por diferentes sanadores, no permitía diferenciar claramente entre medicamentos y venenos, estribando esta diferencia muchas veces sólo en la dosis administrada, en la susceptibilidad individual o en el proceso diferencial de acumulación orgánica. Baste recordar, en este sentido, las palabras de Paracelso en su obra Defensiones: “Todo es veneno… Sólo la dosis hace el veneno”.

En el transcurso de su intervención, Francisco López Muñoz defendió la hipótesis de que Cervantes se vio influido por la obra Materia Médica de Dioscórides, del médico segoviano judeoconverso Andrés Laguna, para documentarse en materia farmacoterapéutica. Esta hipótesis se basa, entre otros elementos y según la opinión del académico, en la existencia de esta obra técnica en la biblioteca privada cervantina, según la reconstrucción de la misma llevada a cabo hace unos años. De hecho, el Dioscórides es la única obra de carácter científico-médico que cita Cervantes en toda su producción literaria, en concreto en El Quijote (Parte I, capítulo XVIII). Además, es frecuente, como ha demostrado el investigador en sus numerosas publicaciones sobre este tema, el empleo por parte de Cervantes de descripciones similares a las aportadas por Laguna en su Dioscórides: las propiedades terapéuticas del romero en el tratamiento de heridas y traumatismos en El Quijote, los efectos narcóticos del opio en El celoso extremeño, los efectos psicodislépticos de algunos filtros de amor en El licenciado Vidriera, o los efectos tóxicos de algunos venenos en La española inglesa. Incluso ha confirmado que, en algún caso, se llega a citar casi literalmente algún párrafo de los comentarios de Laguna en su Dioscórides, como el efecto purgante del ruibarbo en el exceso de cólera en El Quijote, o los efectos alucinógenos de los ungüentos de brujas en El coloquio de los perros.

Francisco López Muñoz concluyó comentando que Cervantes demostró en sus obras tener amplios conocimientos de medicina, además de por la lectura y manejo de diversos tratados de terapéutica, como el mencionado Dioscórides, también por su estrecha vinculación con el mundo sanitario a través de su entorno familiar y de amistades. En suma, los textos cervantinos, a pesar de no ser, en modo alguno, tratados científicos, posibilitan, en opinión del académico, una acertada aproximación a los usos (y efectos) de los agentes farmacológicos en la España tardorrenacentista.

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