Un adiós a Miguel Fernández de Sevilla Morales, mi gran amigo, nuestro amigo, el amigo de todos

Mi gran amigo Miguel, Miguelito, Miguelín, Mígue………… se nos marcha, se nos ha marchado al paraíso, un corazón de oro, un alma grande:

“Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

venas que humor a tanto fuego han dado,

serán ceniza, mas tendrá sentido;

médulas que han gloriosamente ardido,

polvo serán, mas polvo enamorado.”

Esto escribió nuestro gran lírico del siglo de oro, Quevedo; el gran poeta de poetas del cual Miguel ha sido gran admirador y además de un experto quevedista gracias a su constancia y empecinamiento  se  pudieron recuperar finalmente los auténticos restos de Quevedo, según certificó la Escuela de Medicina legal de la U.C.M. , que ahora si, por fin descansan desde hace unos años en San Andrés Apostol.

Miguel, hijo predilecto de Villanueva de los Infantes, ciudad a la que siempre amó y por la que siempre luchó, siempre orgulloso de lucir en el pecho la medalla de la Virgen de la Antigua, ha sido un jurista de reconocido prestigio, académico, escritor, conferenciante, pregonero y con multitud de premios y distinciones, pero era mucho más que eso, era amigo de sus amigos, era amigo de todos, nunca hizo distingos por razones sociales ni por razones políticas, quia eso no iba con el; la puerta de su casa, la puerta de su corazón, siempre abierta de par en par, un corazón generoso, siempre dispuesto a dar, a compartir, como buen paisano de Santo Tomás de Villanueva; acariciaba un proyecto para ayudar a los más necesitados de Infantes; la enfermedad le hizo dejarlo aparcado.

 Hace muy pocos años cedió a la Parroquia de San Andrés, para que todos pudiéramos rezarle, un magnifico Cristo gótico que podemos admirar encima de la puerta de entrada a la sacristía.

Las ideas siempre bullían en su cabeza, salían a borbotones, era inteligente, leal,  imaginativo, noble y carismático.

De una de nuestras tardes imaginativas nació la idea de crear un campus universitario en el Campo de Montiel, que diese continuidad al brillante siglo de oro en nuestra comarca, a aquellos gigantes de las letras españolas, Quevedo, Cervantes, Fray Tomas de Villanueva, Lope, Patón, etc., así empezó la Universidad Libre de Infantes.

 De entre los escritos de Miguel me gustaría resaltar el libro que hace no mucho tiempo publicó con el titulo “Cristo, Luz e Inspiración”, en el desnudaba su alma y daba un contundente testimonio de su fe; una fe muy cercana a nuestro Patrón el muy caritativo Santo Tomás de Villanueva, léanlo y conocerán mas de cerca a Miguel.

Escribió en este libro: El amor no tiene límites, por eso hay que sentirse enamorado sin límites de Cristo, que es todo amor, hay que darse a él y tratar de conocerlo cada día más para darnos más cada día, él nos corresponde siempre. Cada hombre es lo que ama.

 

 

Rafael M. Ruiz Rodríguez.

 

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